Me
siento profundamente agradecido con Dios que me ha permitido este momento
maravilloso para enviar este saludo de paz, amor y verdad.
Llegó
el momento de la verdad y del amor: la verdad de tu conciencia, el amor a tu
hermano. La verdad y el amor son como una canción: se escribe con pequeñas
notas, con la verdad de cada uno, con el amor de cada uno; cada día y todos los
días.
El
Señor ha estado grande con nosotros y nos sentimos alegres y por eso comparto
con todos ustedes esta sencilla reflexión que seguro nos hará crecer en esa
paz, en ese amor, en esa verdad, con nosotros mismos, con los hermanos y con
Dios.
1.
“Ustedes son la luz del mundo” (San Juan)
Parecería
que hoy podemos decir a Dios como el Salmista (S 73): “Ya no vemos nuestros
signos, ni hay profeta; nadie entre nosotros sabe hasta cuándo”. Parece como si
no hubiera luz ni esperanza. El Pueblo Colombiano sufre en la oscuridad de su
destino. Muchos dicen: ¡si al menos tuviéramos un líder en el que pudiéramos
creer!
Pero
no es cierto. El Señor no abandonó a Colombia ni la abandonará mientras le
busquemos con sinceridad. Sí hay un profeta: cada uno de nosotros; el pueblo
creyente todo. Es mi luz y tu luz, y la de todos los creyentes, la luz que
todos necesitamos porque en cada corazón lleno de fe, habita el Señor; porque
cada corazón lleno de verdad, es templo del Espíritu Santo; en cada corazón
lleno de amor, se revela la paz y la presencia de Jesús: en cada creyente que
vive para glorificar a Dios, se hace trascendente el mundo.
2.Hoy es un día especial para la Paz.
Eso
les deseo a todos ustedes. Lo digo con
la Palabra de Dios. “te deseo la Paz, que vivan seguros todos tus hijos”, no
importa su condición política, social, económica, cultural ni de ninguna índole.
Les deseo que haya Paz dentro de tus fronteras. Que haya seguridad en tus ciudades
y tus campos, en tus casas y en tus calles; que las campanas de la Iglesia. Es
lo mínimo que se puede desea al hombre de corazón recto y de rectas intenciones
pero ello exige la verdad en tus labios y en tu corazón.
Amados
hermanos y hermanas, como cristianos y herederos por tanto de la luz, de la
verdad y del amor, convoquen a la paz, a la hermandad, a la fraternidad y a la
justicia. Por mis hermanos (as), con mis compañeros de servicio voy a decir: “la
paz contigo” (Salmo 121).
La
Iglesia Católica Apostólica Independiente de Colombia, te desea todo bien. Te
desea la paz que es progreso y justicia, calidad de vida y felicidad, salvación,
sanidad interio y exterior y gracia del Señor. La Paz sea contigo, amado
hermano y hermana..
3.
Construyamos un futuro mejor
Hermano,
hermana, amiga y amigo: Los convoco a todos, en primer lugar, a construir un verdadero
ambiente de unidad, de todos, entre todos y para todos.
Si
nos comprometemos como cristianos, como Iglesia, movidos por los principios
evangélicos, estoy seguro que alcanzaremos la unidad.
Dicha
unidad compromete la persona íntegra con el evangelio para que nuestra solidaridad
se refleje en el acompañamiento a todas las demás personas, de manera especial
los pobres, los más necesitados de nuestro apoyo. Esto supone, también, la
trasparencia de vida, lejos del mercantilismo religioso, del engaño. La
manipulación y la opresión.
Juntos,
unidos a Cristo, podremos ser salvos; podremos construir un futuro mejor, un
futuro de liberación para los hijos de Dios.
Yo desde la Sede del Exarcado continuaré orando por
todos para que nuestros sueños se hagan realidad si son para la Gloria de Dios,
el bien de la Iglesia y la salud del mundo e imploro a Dios su bendición
abundante para todos.